martes, 25 de diciembre de 2012

Vuelta al principio; a joderse.

Piensas que se acabó, que no volvería a sentirlo así. Ni querías sentirlo de nuevo.
Empezais a hablar; todo es muy normal. Como si fuese una amiga más. Pasa el tiempo y el día que no se conecta te desesperas. Te hacía reír muchísimo, y claro, si la persona que se diga a hacerte reír no está, ¿que haces? Te desesperas y piensas que se va a conectar, te tranquilizas, cuando te empiezas a caer de sueño, por arte de magia, se conecta. Estás que te caes, no te acuestas sólo por seguir hablando con él. Llegas al punto que te quedas dormida con el móvil en la mano.
Te despiertas y ves el móvil al lado de tu cama. Te llamas estúpida millones de veces, ¡te había hablado y no le pudiste responder! Al principio piensas "Bah, si da igual, es sólo mi amigo y lo comprenderá". Piensas eso, lo que en realidad quieres es no volver a caer a la misma mierda que otros disfrutan, aquella que llama "Amor". Si ese precioso sentimiento que se ve lo más bonito desde fuera. ¡JÁ! De precioso tiene lo mismo que un sapo. Es horrible para muchos, el puto desamor, el enamoramiento, el miedo al rechazo que hace más daño, ¿es que eso nadie lo ve? No, todos ven muy bonitos los mimitos de la otra persona, la felicidad aparentada, que solo es eso, una apariencia. Lo sabeis, hay peleas y no lo pasas precisamente bien. Y sigues pensando que es precioso. Peleas y celos, solo son dos magnitudes que sumadas resquebrajan el corazón; así de claro. ¿Y el fin? Al fin y al cabo, nadie es tan tonto para pensar que el fin es bonito; es desastroso. Por un lado, una parte pone en contra a quien puede a la otra y viceversa. Por otro, la parte que disfrutó con el fin y se va con otra persona. ¿Asqueroso, a que sí? Pero en fin, no voy a hablar de algo que me da asco.

Y después de un tiempo lo sientes, sin saber muy bien que es lo sientes. Y empiezas a admitir una parte, lo dices "Pues sí, me gusta, lo quiero". Mentira, no lo quieres, empiezas a amarlo, y no temes decirselo, y él piensa que es de amigos, y él tambien lo dice. Así de simple, todos contentos,¿no? Pues claro que no, ¿que pasa cuando la otra persona sale con otra? Que se espera que le des el enhorabuena, que lo apoyes y que le ayudes a resolver sus crisis. Que lo escuches, en fin, que hagas que no te duele nada de eso que te cuenta.
Y al fin y al cabo, es siempre lo mismo, el mismo procedimiento; Amar, sufrir y llorar. Todo va bien juntito, y te deseo suerte con ello.

Enamorados, los llaman.-

Dos personas, enamoradas, dandolo todo por el otro. Poniendo una sonrisa ante todo, siendo fuertes. Como una sabia canción les dijo “estar enamorado es divisar la estrella más pequeña, olvidar la muerte y la tristeza, ver el mar con árboles y rosas y escuchar la voz -de la persona amada- en otra boca”. ¿Precioso, no creeis?
Si, detrás de todo este cuento para dormir de Disney hay algo, dos personas, dos corazones, dos almas que se podrían resquebrajar con el mínimo acto. Y detrás de eso sólo hay dolor, así de simple. ¿Qué? ¿Que alguien se cree las mentiras de las princesas y los principes? Lo único de verdad en eso son los príncipes; sapos asquerosos sin sorpresa. Repugnancia sin lugar a dudas. ¿En qué cuento se ha visto a la princesa llorar hasta marchitarse como una rosa en verano? En ninguna, todo puras patrañas.

Que todos intentamos jugar a ese juego de tu eres mi príncipe y yo tu princesa. Infinidad de películas intentan inculcarnos toda esa mierda. Y no, no digamos que no lo consiguen. Las princesas encantadas, los sapos jungando con ellas.
Más tarde, miles, que digo miles, millones de corazones andaran por ahí, solos, partidos y sin nada por recuperarse. Almas rotas, rotas a morir por falta de un corazón, de unos sentimientos.
Por ser realistas, el corazón, una parte del encefalo con neuronas que nos proporcionan sensaciones.

Y ahí va la verdad, que no os cuelen el puto cuento de enanos.