martes, 25 de diciembre de 2012

Enamorados, los llaman.-

Dos personas, enamoradas, dandolo todo por el otro. Poniendo una sonrisa ante todo, siendo fuertes. Como una sabia canción les dijo “estar enamorado es divisar la estrella más pequeña, olvidar la muerte y la tristeza, ver el mar con árboles y rosas y escuchar la voz -de la persona amada- en otra boca”. ¿Precioso, no creeis?
Si, detrás de todo este cuento para dormir de Disney hay algo, dos personas, dos corazones, dos almas que se podrían resquebrajar con el mínimo acto. Y detrás de eso sólo hay dolor, así de simple. ¿Qué? ¿Que alguien se cree las mentiras de las princesas y los principes? Lo único de verdad en eso son los príncipes; sapos asquerosos sin sorpresa. Repugnancia sin lugar a dudas. ¿En qué cuento se ha visto a la princesa llorar hasta marchitarse como una rosa en verano? En ninguna, todo puras patrañas.

Que todos intentamos jugar a ese juego de tu eres mi príncipe y yo tu princesa. Infinidad de películas intentan inculcarnos toda esa mierda. Y no, no digamos que no lo consiguen. Las princesas encantadas, los sapos jungando con ellas.
Más tarde, miles, que digo miles, millones de corazones andaran por ahí, solos, partidos y sin nada por recuperarse. Almas rotas, rotas a morir por falta de un corazón, de unos sentimientos.
Por ser realistas, el corazón, una parte del encefalo con neuronas que nos proporcionan sensaciones.

Y ahí va la verdad, que no os cuelen el puto cuento de enanos.

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