Y eso es. Levántate una mañana
más, así, de esas que dices “hoy nos vamos a olvidar de lo malo” pero claro, es
entonces cuando recuerdas lo malo y dime si algún día me he levantado sonriendo
y cuantas no lo hice con lágrimas aclamando salida, paso, liberación. ¿Hace
cuánto que no las dejas escapar, derramarse? Quizás digan que lo más bonito es
la sonrisa de esa persona, el mar calmado, un amanecer que te llene, pero, ¿has
experimentado esa sensación que es estar llorando, dejar que cada lágrima haga
su escorrentía hasta el suelo o hasta tu piel? Lo más bonito del mundo es lo
que mejor te hace sentir, ¿no? Pues quizás soy rara, una empedernida depresiva,
una imbécil, pero nadie sabe cómo me siento cuando lo hago. Quizás solo lloré
por cosas que van de mal en peor, por mis tonterías y mis rayadas, por falta de
palabras o de espacio para más dolor. Es
exasperante esto, ¿sabéis? Estoy aquí, soy una idiota escribiendo paranoias que
parecen imposibles para 14 años, pero aquí me veis, como las niñas bonitas que
escriben, pero sin ser bonita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario