viernes, 19 de octubre de 2012

Me gusta estar enamorada de él, solo es que a veces duele demasiado.

 
Me daba miedo reconocer que no era suficientemente buena para él, por eso siempre insistia en estar siempre ahí para él, quería formar parte de sus pensamientos, su vida y de todo lo que tuviera que ver con él. Pero me equivoqué desde un principio, debí de esperar a que fuera él quien quisiera eso, no lo hice y me quede fuera.




Y es que....
Quiero hablar con el:
Tengo ganas de hablar con él, pero nunca es el momento adecuado, nunca hay tiempo, y cuando puedo hacerlo, me asusta iniciar la conversación por miedo a que acabe en otra discusión, o que se digan cosas que no se sienten de verdad, pero que se dicen para herir.Quiero hablar con él, pero siempre hay algún problema que solucionar, algún malentendido, algún reproche que falta por hacerse. Ni siquiera sé porque me enfado, pero lo hago. Y luego me arrepiento porque no quería enfadarme, porque no entraba en mis planes otra discusión más.De verdad que solo quiero hablar con él, pero siempre son unos días buenos y muchos malos. Y cuando se enfada él, siento que va ser la última vez que me volverá hablar. Y me duele.Hoy quiero hablar con él, pero no esta. 

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