viernes, 19 de octubre de 2012
Que las culpas le comían, por no valorarte un día.
Lo ves y sientes ese dolor en el estómago y ese nudo en la garganta.
Entonces un algo te dice bajito «míralo, está ahí, te está mirando, ¿no
lo saludas?» Intentas no mirarle, pero algo te mueve los ojos, y en
contra de tu voluntad, miras; y lo ves ahí, y en ese mismo momento está
sonriendo, esa sonrisa por la que te levantas cada mañana con ganas de
verlo, por la que te conectas al tuenti solo para ver si está conectado,
por la que te acuestas pensando en esa persona especial, en esa
sonrisa. En realidad sabes que cuando lo miras se te para el mundo y
nada existe, igual que cuando estas triste y escuchas musica en tus
auriculares. Y entonces justo en ese momento en el que el mundo se para y
solo estás tú y su sonrisa y sientes que «no soy lo demasiado buena
para él».
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