Y yo quiero eso. Lo quiero. Quiero una historia de amor, de
verdad, no de película, ni que pasen cosas súper emocionantes ni nada de eso. Que
lo único que necesite sea pasar una tarde contigo, entre las mantas, viendo una
película mala de esas que echan por la tele los domingos, perdidos en nosotros,
sin que nada nos importe. Pasar una tarde en la que verte dormir sea lo más
bonito del mundo. En que pensar al levantarme que soy la persona más afortunada
del mundo. Que no quiero sonetos dedicados, ni poemas, que con un “te quiero”
que se sienta de verdad me hagas rozar el cielo con los dedos. Que me piques
cada día, que hagas lo que sea con tal de verme sonreír, que vayamos por la
calle haciendo el payaso que la gente nos mire mal y lo que nos importe sea que
estamos juntos. Que cada día me pierda en tus ojos y me busques a besos. Que
todo sea un a veces te quiero, a besos te amo. Que sea un verdadero sentimiento
y no algo que todo el mundo finge sentir y rompe. Que me rompas, que me reconstruyas,
que seas tú. Que me hagas lo que quieras, que sea tuya. Que te eche de menos
cuando este a tres pasos de ti. Que creemos un mundo de felicidad que solo
exista cuando estamos tú y yo a solas. Ni a tres metros sobre el cielo ni nada,
que tenga ganas de ti estando a centímetros. Que viviendo contigo, que comiéndote
a besos, que amándote cada día más, que besándote cuando menos te lo esperas,
que te mire y sonría, que vivir contigo sea lo único que quiera. Que solo te
necesite a ti. Que a tres pasos de ti, echándote de menos, te ame como nunca he
amado a nadie.
No hay comentarios:
Publicar un comentario