sábado, 16 de noviembre de 2013

Que por mucho que diga, no.



Que por mucho que diga que le odio, que ya de él solo me queda el dolor, los recuerdos y las promesas rotas no es así. Nada es así. Que joder, que le amé más que a mí puta vida. Que yo no soy como esas que olvidan a los tres días. Que cuando amo, lo hago de verdad. Que cuando amo doy la posibilidad de que me rompan pensando que no lo harán, pero siempre lo hacen. Que por mucho que diga, no. Que todavía le amo, que solo han pasado, ¿cuánto? ¿Seis meses? Y aquí, “sigo”. Que las promesas rotas me destruyen poco a poco cada día más. Que ya no quiero de verdad, cojo cariño pero eso no me es suficiente. Que no siento como antes, ni padezco, que las ganas de matarme, de quitarme del medio, de saber que si lo hiciese no le importaría a nadie me revuelan la cabeza. Que cada día me siento más inútil. Que ya no me salen las putas lágrimas, que soy una flor seca, como esas que se meten entre las páginas de un libro.
Sé que fallé en que esperaba que me quisieras sin contar el que si ni yo me quiero como me va a querer alguien. Que el no tener autoestima no me ayuda. Que me siento muerta. Que tener que salir todos los días poniendo una sonrisa, a reírme, a ver en la cara de todos los tíos que le doy asco, que pensar que hasta a mí misma me doy asco. Que salir a sonreír, porque no salgo a otra cosa. Que no salgo ni los viernes, esos días me recuerdan demasiado a ti. Que me recuerdan que me pegaba todo el puto día esperando a que fuese de noche para hablar contigo, que me hicieses sonreír como una tonta al punto de estar en mi cuarto sonriéndole a una pantalla de una BlackBerry medio rota. Que me contases tus rayadas, que me dijeses esas tonterías que me hacían sonreír. Que aunque fuese un “hola” o un “enana” me hacías la niña más feliz de este puto mundo. Que viniste a salvarme de mi anterior dolor, pero me has dejado uno peor, cariño.
Y que nada compense tu ausencia, que hasta con otro pienso que nadie como tú. Que prefiera no soñar que soñar contigo como la otra noche, y levantarme llorando. Que me ponga canciones tristes solo para hundirme más en mi mierda.
¿Acaso sabes lo que duele todo esto? Esto de estar todo el puto día con ganas de llorar y cuando estoy a solas no poder hacerlo.
Aquí estoy, la patética, aquí, escribiéndote a sabiendas de que no me vas a leer. Que no signifique nada para ti. Y eso es lo que más duele.

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