viernes, 15 de noviembre de 2013

Y si te echo de menos, qué.



En fondo del abismo, de aquel donde aparentar felicidad mata mucho más que el estado de ánimo más bajo existente, me puse a pensar. ‘¿Qué es lo que voy a hacer ahora?’ Esa pregunta rondo tantísimas veces por mi cabeza. Sin respuesta alguna para mi desgracia.
¿Qué iba a hacer? Muerta en vida, enamorada. Duele tanto y poco avisan del dolor. En este típico momento sería la frase ‘rota, ¿y?’. Rota, rotísima, ¿Qué soy? ¿Alguien me lo dice?
Me siento tan destruida, ¿y mis pilares? ¿Aquellos que me sostenían? Derrumbados en guerra.
¿Y qué hago yo? Si hasta se me va a desgastar la sonrisa.  Mi corazón no responde, solo late, no quiere saber más de sentimientos.  Quiere seguir su principal función que es latir, del resto dice que me olvide, pero… ¿y con todo el amor que te quedaste sin recibir? ¿Con este sentimiento constante de “sin él, ya solo pasan los días”? ¿Y qué hago con él? Lleva toda la razón del mundo joder.
Y si te echo de menos, qué. Que no vas a volver, que lo sé. Pero díselo a todo este dolor, que salga, que yo con él no puedo vivir. Que quiero respirar, que me estoy ahogando es tus lágrimas continuas. Sí, tuyas. Joder, que no soy mía sino tuya. Y lo sabías. Y solo piensas que rompiste un juguete y no mi alma.

No hay comentarios:

Publicar un comentario